El primer trabajo del Intramural (10/P02) Inflammatory alterations in schizophrenia: search of biological markers in first psychotic episodes, coordinado por Juan Carlos Leza (G12), ha sido publicado:
Pro-/Anti-inflammatory Dysregulation in Patients With First Episode of Psychosis: Toward an Integrative Inflammatory Hypothesis of Schizophrenia. Borja García-Bueno; Miquel Bioque; Karina S. Mac-Dowell; M. Fe Barcones; Mónica Martínez-Cengotitabengoa; Laura Pina-Camacho; Roberto Rodríguez-Jiménez; Pilar A. Sáiz; Carmen Castro; Amalia Lafuente; Javier Santabárbara; Ana González-Pinto; Mara Parellada; Gabriel Rubio; M. Paz García-Portilla; Juan A. Mico; Miguel Bernardo; Juan C. Leza. Schizophrenia Bulletin 2013; doi: 10.1093/schbul/sbt001
Este es un esfuerzo conjunto de 8 grupos CIBERSAM: G1, G4, G5, G10, G12, G13, G18 y G19. Flamm-PEPs es un proyecto cuyos objetivos, complementarios al PEPs que coordina Miquel Bernardo (G04) con otros grupos, son el estudio de rutas inflamatorias en psicosis con el fin de encontrar biomarcadores y/o nuevas dianas terapéuticas.
Ya está disponible en “flyer” promocional de la patente en la que participan el CIBERSAM, la Universidad Clínic, el Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS) y la Universidad de Barcelona con la Fundación Bosch i Gimpera de la Universidad de Barcelona.
Científicos de la Universidad de Cantabria (UC), varios de ellos pertenecientes al Instituto de Biomedicina y Biotecnología y al CIBERSAM, en colaboración con el Instituto Cajal y la empresa Roche, han publicado los resultados de un estudio que apunta a un posible futuro tratamiento de la discapacidad cognitiva en personas con síndrome de Down. Mediante el bloqueo selectivo de ciertos receptores de los circuitos inhibidores GABA cerebrales (alfa 5), los investigadores han logrado revertir déficits neurológicos clave en un modelo murino del síndrome de Down, el ratón trisómico Ts65Dn. El artículo ha aparecido en el “Journal of Neuroscience”, revista de referencia mundial en su campo. Los investigadores también han demostrado que el tratamiento con el compuesto mejora las anomalías en el número y funcionamiento de ciertas neuronas cerebrales en el modelo animal.
El trabajo, coordinado en la Universidad Cantabria por la Dra. Martínez-Cué, ha contado con la participación del G20 del CIBERSAM, dirigido por el Dr. Angel Pazos; la Dra. Rebeca Vidal, miembro del G20, ha dirigido la realización de los estudios electrofisiológicos, fundamentales para la demostración de la actividad del fármaco.
La conclusión del estudio abre la puerta a futuros nuevos tratamientos que mejorarían capacidades cognitivas como la memoria o el aprendizaje, asociadas no solo al síndrome de Down sino también a otras enfermedades neurológicas. Por ello, Roche ha comenzado ya a realizar pruebas con personas para administrarles el compuesto químico desarrollado y probar la correlación de los resultados obtenidos en animales.
La “Brain & Behavior Research Foundation” (antes llamada “National Alliance for Research on Schizophrenia and Depression”, NARSAD) ha concedido a Analía Bortolozzi una financiación como Investigadora Independiente para trabajar en canales de potasio y depresión. La financiación de dos años tendrá inicio en julio de este año y se destina al desarrollo del proyecto “K2P Potassium Channels: A New Therapeutic Target for Mood and Cognitive Disorders”. ¡Enhorabuena a la investigadora”.
La idea es estudiar el funcionamiento cerebral y elaborar un mapa de su actividad. El impacto, dicen, sería parecido al que tuvo el proyecto del Genoma Humano en la genética. Si el impacto del proyecto del Genoma es conocido y parece haber acuerdo entre los científicos que el mapa del cerebro permitirá comprender mejor enfermedades como el alzhéimer, el párkinson, la esquizofrenia o el autismo, algunos argumentan que ambos proyectos no son tan parecidos.
Según el Dr. Greenspan “Es diferente en el sentido que la naturaleza de la cuestión es mucho más compleja. Definir el objetivo del proyecto del genoma humano fue sencillo. En este caso, se nos plantea una pregunta más complicada y fascinante sobre cuáles son los patrones de actividad cerebrales y, en última instancia, cómo logran hacer que las cosas ocurran” (The New York Times).