Entrevista a Elisabet Vilella, jefa de grupo del CIBERSAM

Elisabet Vilella, jefa de grupo del CIBERSAM en la Fundación Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili-Hospital Universitari Institut Pere Mata
CIBER | viernes, 2 de febrero de 2018

El grupo del CIBERSAM que lidera Elisabet Vilella en la Fundación Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili-Hospital Universitari Institut Pere Mata centra su investigación en la genética de las enfermedades mentales. En esta entrevista, la Dra. Vilella aborda los muchos desafíos que la ciencia tiene pendientes en este campo, así como el importante avance que supondrá la incorporación de los nuevos conocimientos en esta área al diagnóstico y tratamiento de muchas enfermedades mentales.

-Su grupo tiene una destacada experiencia de investigación en la genética de las enfermedades mentales, ¿qué grado de heredabilidad tienen estas patologías?

-En general, y teniendo en cuenta todas las patologías psiquiátricas, podemos afirmar que la manifestación de la enfermedad psiquiátrica es explicable en más del 50% por la herencia. Pero esta cifra es un promedio. Hay patologías, como la esquizofrenia o los trastornos del espectro autista, cuya heredabilidad se calcula sobre el 80%. Por el contrario, otras patologías como los trastornos de la ansiedad o los trastornos alimentarios tienen una heredabilidad del 40%. Aún más, si nos fijamos en personas, habrá personas con una enfermedad mental cuya causa es 100% hereditaria y otras en las que el porcentaje debido a la herencia puedes ser bajo (20% por ejemplo) y que hayan intervenido factores ambientales muy impactantes. Y para finalizar, hay casos en los que la causa es puramente genética (un gen o varios genes están alterados) pero no se ha heredado de los padres sino que ha ocurrido una mutación “de novo”, es decir el material genético se ha alterado en las primeras células que dieron lugar al organismo.

-¿Tienen las enfermedades mentales un componente genético claro?

-Está claro que parte de la causa de las enfermedades mentales tiene una explicación en alteraciones de los genes, pero todavía no conocemos todas estas alteraciones genéticas ni cómo éstas interaccionan con los factores ambientales (no genéticos). Es por eso que los especialistas clasificamos las enfermedades mentales como enfermedades complejas.

-¿Cuáles son las enfermedades mentales más condicionadas por la genética?

-En líneas generales, probablemente sean la esquizofrenia y los trastornos del espectro autista. Le seguirían el trastorno bipolar y la depresión mayor. Es necesaria más investigación que aporte más información para poder responder estas preguntas con mayor rotundidad.

-¿Qué retos se presentan para la investigación en lo relativo a la identificación de estos componentes genéticos?

-Los estudios de genoma completo que se están realizando por los grandes consorcios de investigación internacionales de momento han identificado aproximadamente el 40% de los genes implicados en la esquizofrenia, por ejemplo, y de paso sea dicho que son unos centenares. Con esto quiero indicar que nos falta identificar aproximadamente un 60% de la causa genética de las enfermedades mentales. El reto de los investigadores en este apasionante campo es conseguirlo.

-¿Cuánto podría contribuir el diagnóstico genético al mejor diagnóstico y tratamiento de las enfermedades mentales?

-Me gusta que me hagan esta pregunta porque como investigadora de la genética de las enfermedades mentales sé el grado de conocimiento del que disponemos a día de hoy y me cuesta entender que no se aplique en el día a día de la atención sanitaria a personas con enfermedades o problemas de salud mental.

Sabemos que un porcentaje (1-2%) de personas con enfermedades mentales graves tienen un tipo de alteración genética que se puede detectar con un análisis genético, que no es barato pero tampoco extremadamente caro. Este tipo de diagnóstico genético, en la mayoría de centros del Sistema Nacional de Salud, no se está realizando, y en cambio sí se está llevando a cabo para otras enfermedades con la misma frecuencia, como las dislipemias hereditarias.

Finalmente, el asesoramiento genético profesional en los casos en los que hay una gran carga de enfermedad psiquiátrica familiar se ha demostrado que es muy útil desde diferentes puntos de vista: rebaja tensiones, libera de pensamientos sin base científica, mejora el estrés familiar, ayuda a la toma de decisiones en relación a la planificación de tener hijos, etc.

En resumen, espero que poco a poco se incorpore el asesoramiento y diagnóstico genéticos a las enfermedades mentales tal como se ha ido incorporando en otras enfermedades, como las dislipemias o el cáncer, por poner dos ejemplos.

-Hace algo más de un año, presentaban los resultados de una encuesta para valorar la opinión de profesionales y pacientes sobre la genética de las enfermedades mentales, ¿qué conclusiones pudieron extraer de esta encuesta?

-La encuesta se realizó a profesionales y a usuarios (pacientes y familiares) por separado. Las principales conclusiones fueron varias: En primer lugar, que los profesionales reconocen que necesitan formación en genética; en segundo lugar, los profesionales reconocen que las enfermedades mentales tienen un importante componente genético pero no creen que una unidad de asesoramiento genético específica en salud mental sea muy útil; y, frente a esto, los usuarios desconocen más la causa genética de la enfermedad mental pero se preocupan por la posibilidad de transmitirla a la descendencia (sobre todo los pacientes con esquizofrenia) y valoran como muy útil una unidad de asesoramiento genético especializada.

-Una de las líneas de investigación principales de su grupo se centra en la identificación de marcadores genéticos y moleculares de la esquizofrenia y el autismo, ¿qué estudios desarrollan en esta línea?

-Actualmente tenemos dos grandes líneas de investigación en marcadores genéticos. Una línea que investiga la contribución del ADN mitocondrial a la presencia de esquizofrenia y autismo, liderada por la Dra. Martorell, cuya principal aportación es la demostración de que pequeñas alteraciones del ADN mitocondrial (en calidad o cantidad) están presentes en el cerebro de pacientes con esquizofrenia o autismo.

La segunda línea, que lidero yo misma, se centra en el gen DDR1 y su implicación en la formación de la mielina que es la capa celular que recubre las prolongaciones de las neuronas. En este campo, hemos demostrado que el gen DDR1 tiene variaciones que son más frecuentes en pacientes con esquizofrenia y que comportan defectos en la mielina, y esto repercute en la velocidad con la que el cerebro procesa la información.

-Al hilo de esta línea, su equipo ha sido galardonado con una de las becas de la prestigiosa Fundación NARSAD para el desarrollo del proyecto BIPOGENT, ¿cuál es el objetivo de este proyectos de investigación?

-El proyecto BIPOGEN es un estudio colaborativo que realizamos con dos grupos del CIBERSAM (Hospital Clínic y FIDMAG) que tiene como objetivo demostrar que el gen DDR1 también contribuye a las alteraciones de la mielina en el trastorno bipolar. Una parte de este proyecto está financiado con fondos del Instituto de Salud Carlos III y fondos propios de CIBERSAM. Los fondos conseguidos con la beca NARSAD nos permitirán estudiar las modificaciones epigenéticas (epi=encima) presentes en la región del genoma donde se encuentra DDR1. Estas modificaciones epigenéticas se realizan con las experiencias vitales impactantes e influyen de manera significativa en las células que producen la mielina. Nuestra hipótesis es que encontraremos una relación entre las modificaciones epigenéticas en el gen DDR1 que estarán relacionadas con experiencias que los pacientes experimentaron cuando eran niños, experiencias como la muerte de un familiar o el maltrato. De confirmarse nuestra hipótesis con los resultados del proyecto, tendríamos un biomacador de severidad de la enfermedad. Es decir tendríamos algo “medible” en un test de laboratorio que podría ayudar a enfocar los tratamientos y estilos de vida del paciente.

El trabajo en este momento está todavía en la fase de incorporar participantes, pacientes con trastorno bipolar y controles. Por tanto, aprovecho para lanzar desde aquí una invitación a la participación, que puede hacerse en la web del estudio (www.bipogent.cat).

-También investigan el efecto del estrés en la patología mental, ¿qué efectos tiene este condicionante ambiental como determinante de nuestra salud mental y qué patologías tienen mayor relación con este factor?

-Se va consolidando evidencia científica que demuestra que el estrés es un factor ambiental importante en las enfermedades mentales. Sobre todo el estrés continuo o la suma de factores estresantes a lo largo de la vida. En nuestro grupo de investigación, el Dr. Gutiérrez-Zotes es experto en el estudio del impacto del estrés en las enfermedades psiquiátricas. Es importante distinguir el “estrés causante” y procedente del entono, del estrés que una vez consolidada la enfermedad puede aparecer muchas veces como un síntoma más del proceso. El abordaje de ambos tipos es totalmente diferente.

El impacto de los factores estresantes es muy transversal en la salud mental, es decir, parece ser que es importante en todas ellas. En la línea de investigación liderada por la Dra. Sanchez-Gistau, que se centra en los primeros episodios psicóticos, el estudio de los factores de estrés tiene una gran relevancia. Los primeros episodios psicóticos frecuentemente aparecen en la adolescencia y es muy importante intervenir desde el punto de vista asistencial precozmente y asertivamente. Para esta asertividad es fundamental conocer todos los factores que han contribuido a que la enfermedad apareciera para poder remediar, tratar, acompañar y conseguir que el paciente se libere de la enfermedad o al menos pueda tener una vida “lo más normal” posible.

-Otra línea de trabajo de su grupo se centra en la co- morbilidad de trastornos psiquiátricos en personas con discapacidad intelectual, ¿cuál es la prevalencia de la enfermedad mental en personas que sufren discapacidad intelectual?

-Nuestra institución tiene uno de los centros más grandes del país especializada en el tratamiento de personas con discapacidad intelectual con trastorno psiquiátrico. Por desgracia, esta doble afectación ha sido poco estudiada, pero hay datos que aportan cifras tan altas, como que un 70% de las personas con discapacidad intelectual también presentan problemas psiquiátricos o al revés, que aproximadamente el 2,5% de las personas con una enfermedad psiquiátrica también tienen discapacidad intelectual. Desde el punto de vista genético sabemos que hay mutaciones en el ADN que pueden manifestarse en una persona como una discapacidad intelectual y en otra como una esquizofrenia.

-¿Qué estudios desarrollan en este campo?

-En nuestro centro actualmente se está desarrollando el proyecto POMONA infantil que pretende poder describir la morbilidad de la discapacidad intelectual con otras patologías, no solo las psiquiátricas.